El año que se cierra: una ofrenda de gratitud al Padre Creador

En este espacio comparto una reflexión nacida desde la gratitud al Padre Creador. Honrar lo vivido, comprender los procesos del alma y recordar que cada experiencia forma parte de un orden divino que nos guía en el camino de la consciencia y la sanación.

Kriyananda Avtar Sunder Singh

12/31/20251 min read

woman praying beside tree
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Gracias, Padre Creador, por todo lo vivido.

Por cada experiencia que llegó envuelta en amor y también por aquellas que se manifestaron como desafíos, porque incluso en ellas tu sabiduría estuvo presente, guiando en silencio el proceso del alma.

En el sendero espiritual comprendemos que nada es ajeno a la consciencia.

Cada encuentro, cada pérdida, cada pausa y cada transformación forman parte de un orden perfecto que busca recordarnos quiénes somos en esencia.

A veces esta verdad se revela de inmediato; otras, se devela con el tiempo, cuando el corazón ha madurado lo suficiente para ver más allá de la forma y del juicio.

A quienes forman parte de esta comunidad; alumnos, pacientes y buscadores del sendero, les recuerdo que todo proceso es sagrado. Aquello que hoy parece confuso o difícil es, en realidad, una invitación a profundizar en la fe, a soltar el control de la mente y a permitir que la sabiduría del Padre Creador se exprese a través de nosotros.

El silencio no es ausencia; es presencia pura.

La dificultad no es castigo; es enseñanza. Y la gratitud es el lenguaje del alma que abre los portales de la comprensión.

Cuando honramos lo vivido, liberamos aquello que ya cumplió su función y agradecemos incluso lo que dolió, el alma se alinea con su propósito más elevado.

Desde ese estado, la sanación ocurre de manera natural y la consciencia se expande sin esfuerzo, como un recuerdo que despierta.

Que cada respiración sea un acto de presencia.

Que cada experiencia sea una oportunidad de despertar.

Y que la gratitud nos mantenga siempre unidos a la Fuente divina que nos crea, nos sostiene y nos guía.

Todo está ocurriendo en perfecto orden.

Con amor,

Kriyananda Avtar Sunder Singh.