No sabías a lo que venías, pero te quedaste
Llegaron a la escuela, iniciaron el nivel I, Ahimsa sin entender demasiado lo que iba a implicar toda esta travesía, todo este largo viaje que hemos recorrido juntos.
Y aun así, estuvieron en cada activación, en cada iniciación. Aunque a veces venga el “demonio” a meterse ahí en la cabeza y tratar de sembrarte miedo, dudas y cosas, la realidad es otra: han pasado cosas increíbles en su ser, en su alma, en su espíritu, en su vida.
Entonces ustedes ya no son las mismas personas. Son seres que realmente pueden encausar energía, seres que literalmente pueden canalizar energía de a de veras, no falsos reikistas, no.
Realmente son canalizadores de energía cósmica. Ya no son seres desconectados del cosmos. Los desconectados son como focos apagados. Pero a ti te conectamos y ya brillas.
Y una vez que brillas, muchos seres en el universo te observan. Ese brillo no es otra cosa que la presencia de Dios manifestándose en ustedes, es la energía cósmica, el Padre expresándose en ti.
Vivir como un foco encendido
Si caminan, trabajan, hablan, miran o deciden entendiendo que son un foco encendido que comparte luz, entonces lo están haciendo bien. Porque están incluyendo al Creador en todo lo que hacen.
Porque si vives tratando de ganarte un boleto al cielo, a lo mejor no llegas. Tal vez no seas una mala persona y te quedes en un purgatorio, pero al cielo no vas a entrar, eso es un hecho. Desde ese lugar no lo vas a lograr.
Nosotros tocamos un montón de cosas, y ¿saben qué? Hay un sentido con el que tocamos más al mundo que con las manos: los ojos. Con los ojos tocamos absolutamente todo.
Entonces, cuando tú tocas algo o a alguien, si lo que tú piensas, lo que hay en tu corazón, es la luz y el amor que tú llevas de Dios; que ya llevas por todo lo que se te ha dado en este dharma, lo estás haciendo muy bien, porque estás involucrando en toda tu vida, en tus asuntos y en tu mundo al Creador.
No importa lo que pase, no interesa. Es más, tú ya sabes un montón de cosas, ya ni siquiera te tienes que detener a meditarlas. “Estoy en una mala racha, seguro es producto de mi karma; pero no pasa nada. Si el Padre está conmigo, sé que voy a salir, y rápido".
La protección sí existe, pero te tiene que alcanzar
Alguien comentaba (en clase), hace un momento esto: ¿puedo pedir protección?
Sí; esta se activa porque hay trabajo previo. Porque la disciplina, la intención y la práctica (sadhana), generan un campo que sostiene. A veces eso significa que algo grave simplemente no ocurre, que un evento se evita, que una situación se desvía. Y aunque no siempre se note, esa intervención es real.
Y eso, literal, puede ser la acción directa del ángel de la guarda. Sí te protegió, pero no como un acto aleatorio, sino porque tu práctica diaria de trabajo personal generó una carga de energía suficiente para que no sucediera un evento fuerte.
Protégete, pero desde el lugar correcto
Por eso todos los días deberías pedir protección. Todos los días generar tu pirámide, envolverte en tu esfera dorada de luz, signarte. Porque aunque ya hayas trabajado lo suficiente para que no te pasen cosas graves, no estás exento de la energía que hay en este holograma.
Lugares con alta circulación de personas, emociones y procesos como: hospitales, iglesias, cementerios, centros comerciales, eventos masivos, ciertos entornos donde la energía se mezcla y se vuelve pesada. No es algo que deba generar miedo, pero sí requiere consciencia.
Protegerse en esos casos no es paranoia, es inteligencia. Es entender dónde estás y responder desde lo que ya sabes.
No toma tiempo, no complica la vida, simplemente te coloca en un estado distinto.
Y aquí hay un punto clave: no basta con hacer las cosas, importa desde dónde las haces.
Si practicas desde el miedo, desde la obligación o desde la incomodidad, el efecto no es el mismo.
El ajuste es interno. Es cambiar el lugar desde donde te mueves.
Porque la realidad es que ya no están en el inicio. Ya no son personas buscando conexión. Ya son canales activos. Ya son encauzadores reales de energía. Eso ya ocurrió.
Ahora la vida no se trata de llegar a algún lugar; se trata de vivir desde lo que ya eres.